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Un nuevo capitulo: las toallas del salón

unnamedTenía mucho que no me desahogaba por aquí, pero la ocasión lo amerita y la verdad es que quería contarles todo esto. Vayan y como de costumbre busquen su cafecito que esta entrada es media larguita.

Les escribo estas palabras tarde en la noche después de un largo día de trabajo porque quería compartirles ya de manera oficial aquí en el blog que nos mudamos a un espacio más grande, más bonito y mucho más cómodo para nuestras clientes y nuestro equipo. Como siempre, quería también brindarles un pedacito de lo que pasa detrás de las cámaras y de las publicaciones en Facebook y en las redes.

Les cuento que ha sido una semana llena de desafíos entre ellos tuve que ir a emergencias porque mi cuerpo no pudo más con el agotamiento, mi carro me dejo botada en plena Avenida 27 de Febrero, y muchísimas cosas más. No obstante, por mi mente no ha pasado ni por un segundo detenerme. Claro que he tomado algunas precauciones por mi salud, si no mis amigos y familiares me iban a picar. Ellos han estado ahí y no sé que sería de mi sin las personas en mi vida. A pesar de los desafíos sigo echándole todas las ganas porque siento que ustedes y nosotras nos merecemos una casita de Miss Rizos Salón que vaya de acorde a nuestro crecimiento.

Este nuevo proyecto ha sido el riesgo financiero más grande que he tomado hasta la fecha. Para las que se preguntan si he “mangado” un inversionista, si un familiar me solto unos chelitos, o si me casé con un rico a escondidas, les cuento que no. Este nuevo espacio ha sido resultado de muchos sacrificios, de prestamos y de rejuegos que he podido hacer gracias al equipo de Miss Rizos. Les cuento también que así como el que no quiere la cosa, de repente el equipo creció de 6 a 15 personas en tan sólo unos meses. Cada una de estas personas forman una parte importante de este increíble proyecto el cual con muchísimo orgullo y responsabilidad lidero.

Ahora si quiero contarles la historia de la toallas. Cuando abrí el salón yo aún no tenía una lavadora en mi casa. Me había mudado de los EEUU con poco presupuesto y simplemente no alcanzaba el dinero para esto. Así que los primeros 2-3 meses yo lavaba las toallas en casa a mano después de haber pasado todo un día en el salón. Finalmente mi roommate compró una lavadora y los siguientes 6 meses continué lavándolas yo en casa ahora en una lavadora japonesa que de un lado lavaba y del otro exprimía. Luego que fuimos creciendo pude contratar a alguien que lavara las toallas en mi casa aún porque en el salón no había espacio.

Les cuento que en la medida que fuimos creciendo, las toallas fueron aumentando y yo he tenido que cada semana cargar las escaleras a mi apartamento con los sacos de toalla (literalmente sacos grandes). Aunque contraté a alguien para hacer este trabajo, todavía me toca a mi tender y destenderlas y a veces lavarlas. Estimé que duro unas 4 horas semanales involucrada con las toallas. Así que como se pueden imaginar, cuando decidimos expandir, lo primero que coloque en el presupuesto fue una buena lavadora americana que lave y enjuague y unos tendedores para ponerlos en nuestro nuevo techo.

Después de más de 19 meses lidiando con las toallas, las cuales tienen todo un proceso de lavado con ase, jabón de cuaba, cloro, y suavizante para asegurar su máxima limpieza, ya por fin no tendré que bregar con ellas. Las toallas ahora se lavarán el mismo salón de manera cómoda para la joven quien nos ayudará y se tenderán en el mismo salón de manera cómoda también.  No es que a mi me de cosa involucrarme con este aspecto de mi empresa, pero entiendo que mi tiempo puede ser mejor utilizado si no tuviera esta tarea y mi espalda y hombros también me lo agradecerán.

¿Por qué les hago esta historia? Bueno, no quiero que me tengan pena, ni que me vean como un súper héroe tampoco. Les cuento esto porque a veces las cosas en las redes se perciben como fáciles y simples cuando la realidad es otra la historia. Yo me pasé el día de mi cumpleaños lavando y tendiendo toallas y ha sido más que incomodo, ha sido súper agotador. Les cuento esto porque estoy 100% segura que por las redes me siguen personas quienes piensan que esto es fácil o quienes quizás quieren lograr cosas similares a mi pero no quieren poner el trabajo y hacer los sacrificios.

Esto no es fácil mi gente. De corazón les digo que lo que yo he pasado con Miss Rizos y con Miss Rizos Salón ha sido todo una odisea, pero una llena de cosas buenas también. Mientras lavaba esas toallas pensaba en los gran cortes que se habían hecho ese día, en las niñas a quienes le cambiamos la vida al revelarle que ellas nacieron perfectas con sus rizos, y entonces todo hacía sentido y valía la pena.

Yo me he lanzado a este inmenso proyecto de la expansión de Miss Rizos Salón otra vez sin expectativas. Sé que de seguro piensan, “Mentira Carolina, tu sabes que lo hiciste con la esperanza de crecer, de llegarle a más personas, de hacer este proyecto más rentable.” La verdad es que aunque estaremos trabajando fuertemente para eso y mucho más, yo sólo doy gracias por poder correr tras mis sueños y que Dios me de el valor de hacer las cosas a pesar de tener todos los miedos del mundo. En serio agradezco tanto que Dios me ha mantenido paciente y que todo lo que he hecho, nuestro crecimiento y éxitos han sido con integridad, sin aplastar a nadie, siendo sincera con nuestra clientela, y siempre buscando la mejoría y crecimiento de todo el equipo.

Les confieso que luego que este nuevo espacio coja su forma y que el equipo este completamente entrenado, yo espero crear una rutina más justa para mi, donde me de el tiempo para cuidarme, para tener una vida social, y para desconectarme un poco. En estos últimos 5 años Miss Rizos me ha consumido completita y la verdad es que estoy consciente de que somos aún una empresa súper joven y con mucha yuca por guayar, pero toy loca por ir a dedicarle unos días largos a mis sobrinos y abrazar a mi madre, mis hermanas, tío y amigas por más de un minuto. Les confieso esto porque tampoco quiero inspirarlas a que descuiden su vida y su familia por un proyecto, eso no fue mi intensión aunque ha sucedido así. Eso de un balance perfecto no existe, pero iré experimentando para encontrarlo y como siempre les contaré cómo me va.

Ahora a los detalles. Nosotros seguimos martillando, pintando y construyendo el nuevo espacio mientras las chicas siguen trabajando en el primer salón casi sin muebles. Con Dios delante estaremos abriendo nuestras puertas oficialmente el martes 2 de agosto en la Arzobispo Meriño 217 segundo piso esquina Luperón y a una esquina del Conde. Colocaremos en las redes y aquí debajo un mapa de donde encontrarnos y los diversos lugares donde encontrarán parqueo. Espero que vayan a visitarnos aunque sea para conocer el espacio. Si quieren regalarnos algo, necesitamos plantas para llenar nuestro balcón y techo con mucho verde. Seguiremos trabajando con citas porque ha sido la mejor manera de manejar el tiempo de nuestros clientes y el nuestro. Ya será más fácil encontrar citas porque contaremos con más espacio y más personal.

Gracias por crecer conmigo desde los gran cortes en mi casa en Ciudad Nueva, La Tiendita de Lolita, nuestro pequeño espacio en Café Colao, Miss Rizos Salón primer local, y ahora en nuestra nueva casita de Miss Rizos Salón en la Meriño.

Las espero por allá y nunca se rindan ante sus sueños. Aunque sea difícil, aunque tengan miedo, sigan echándole ganas, y no pares, sigue, sigue.

Las quiero un paquetón,

Carolina

 

redes nos mudamosII

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1 Comment

  1. Exitos querida Caro, cuanto quisiera poder dar un brinquito y pasar por alla. Besos y pa’lante!

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