Las redes sociales han llegado a nuestras vidas y literalmente han cambiado toda la dinámica de cómo interactuamos el uno con el otro, tanto fuera como dentro del mundo virtual. Antes uno se decía o se enviaba una carta con “enemigüito y no me hables”, pero ahora el dejar de seguir a una persona en las redes sociales es básicamente mentarle la madre y mucho más. A continuación, les comparto por qué para mí es saludable dejar de seguir a una persona en las redes, y porque no es el fin del mundo cuando te dejan de seguir.

 

 

Hace unos meses una tía a quien amo incondicionalmente y con la quien me llevo muy bien, dejó de seguirme en mis redes sociales porque no le gustó algo que yo había publicado. Quizás unos años atrás esto me hubiese afectado muchísimo y lo hubiese tomado muy personal, pero en esta ocasión no fue así. Entiendo que mi tía tiene todo el derecho del mundo a que no le guste el contenido que yo esté publicando, ya sea porque se lo encuentre aburrido, banal, o simplemente no le guste y ya.

 

 

Después de esto mi tía y yo hemos hablado como que si nada hubiese pasado y es porque realmente le supimos dar la importancia que correspondía al asunto. Las relaciones de verdad, las de carne y hueso, las que son complejas, multidimensionales y llenas de historias y amor, no son las de las redes. Yo llamo por teléfono a la gente que quiero; la sorprendo para sus cumpleaños en cualquier ciudad del mundo y le envío cartas escritas a mano. Mis relaciones no se definen por seguir a alguien en sus redes, darle ‘like’ a una foto, o estar constantemente comentando en cada publicación.

 

 

Yo misma he dejado de seguir a familiares y amigos cercanos a quienes aprecio muchísimo en persona, pero su contenido en la web va contra mis valores o no son de mi interés, o me afectan de alguna manera. El que yo deje de seguir a alguien, no quiere decir que quiera sacar a esa persona de mi vida. Y si nunca he seguido a un familiar o amigo, realmente no es nada personal, así que calma pueblo.

 

 

Por otro lado, yo no tengo esas aplicaciones que me dicen si alguien me ha dejado de seguir o quien visita mi perfil, porque es que realmente no me interesa. Siento que es una pérdida de tiempo y de energía el enfocarse en algo que pueda causar incertidumbre y molestia, cuando quizás esa persona simplemente se aburrió de que hablara de cabello, de su bebé, de maquillaje, del turismo, de su novio, del feminismo, o lo que sea.

 

 

Ejercitemos mejor nuestra inteligencia emocional y si tenemos una situación con una persona cercana, invitémosla a hablar cara a cara, o a iniciar una conversación en donde se tomen en cuenta los sentimientos y pensamientos de cada parte. No asumamos sin saber qué está pasando y, lo más importante, no lo tomemos personal.

 

 

Por último, les invito a que hagan un détox de todas esas personas que siguen en las redes a quienes no les interesa seguir por cualquier razón. No deben de sentirse obligadas de ver en su perfil de Instagram fotos de gatos (porque su amiga se compró uno) si no le gustan los gatos. Si tienen otra amiga que se vive quejando y publicando cosas negativas, chistes racistas, o cualquier cosa que le perturbe su paz interna, pues déjela de seguir y punto sin que esto cause una ruptura en su amistad.

 

 

 

Mi propósito con este escrito es quitarle un poco de peso a este tema tan tabú y quizás quitarle la preocupación que alguien tenga acerca de por qué lo dejaron de seguir, o quitarle la ansiedad a alguien acerca de si debe o no dejar de seguir a otro. Fortalezcamos nuestras relaciones con la gente que amamos y no las valoremos con un like o un follow en una red social.

 

Las quiere,

Caro.