¡Feliz año nuevo, pajonúos y pajonúas! Espero que se hayan gozado las fiestas y le hayan sacado provecho a los regalitos que les dejamos por aquí. Ahora, con el estreno de calendario nos emocionamos y nos ponemos para nosotras: que si arrancamos con una meta fitness para mejorar nuestra salud, quizás nos proponemos sacar más tiempo para ir a los lugares que más nos gustan o estamos de ánimos para un cambio de look.

 

Así es como muchas aprovechamos para dejar nuestro cabello natural; y si no estás lista para cortar todo el cabello procesado, pero quieres descubrir cómo son tus rizos, entonces la transición es el camino para ti.

 

Ahora bien…

¿A qué nos referimos con ‘transicionar’?

 

Me gustaría empezar por refrescarles el término para que así todos estamos en la misma sintonía. De esta forma cuando escuchen que alguien está en transición o vean una cabeza rizada con dos texturas marcadamente diferentes, tengan una idea clara de lo que está pasando y sean más comprensivos y comprensivas.

 

Como habíamos mencionado unas cuantas páginas del blog atrás, la transición es el proceso de eliminar el cabello cuyo patrón natural fue alterado por químicos como tintes y desrizados; o por el calor constante del blower, planchas y tenazas, con la finalidad de alterar la forma natural del cabello. En vez de cortarlo todo de un golpe (como en el gran corte), lo iremos haciendo poco a poco.

 

Es a través de este proceso que muchas empezaremos a conocer cómo es realmente nuestro cabello natural. Se los digo porque hasta no saber de esto yo pensaba que mi cabello entraba a modo “natural” cuando le echaba agua; e ignoraba que los rizos “como salen de mi cabeza”, no los llegaría a conocer sino hasta quizás unos 4 o 5 meses después de iniciar el proceso.

 

Antes de empezar, debes saber que es normal que:

El cabello se quiebre, es a lo que muchas llamamos ‘salir’ mucho. Esto es diferente a que se nos esté cayendo el cabello así que no se asusten y piensen que se están quedando calvas. Esto ocurre porque tenemos dos texturas diferentes coexistiendo y notarán como muchas veces la hebra que perdemos no está desde la raíz sino desde el punto de unión.

 

Notes que tu cabello está más seco. Esto porque nuestra textura natural (ya sea crespa o rizada) tiende a ser más seca por naturaleza, y nuestro cabello en la transición puede sentirse reseco porque al ‘sebo’ o la grasa natural que produce nuestro cuero cabelludo se hace más difícil llegarle a todo el cabello (por el nuevo crecimiento).

 

-Los productos que te funcionaban, ahora no. Puede que en este viaje a lo natural tengamos que usar unos productos para tratar nuestro cabello “virgen” y otros para la parte desrizada o procesada. Aquí será cosa de ensayo y error hasta descubrir el cóctel que nos resulta.

 

-Nuestro cabello se enrede mucho más que antes. Así que paciencia: esto no requiere que desenredemos con más fuerza, sino que al contrario tomemos más tiempo y quizás cambiemos de instrumentos/técnicas para desenredar el cabello (como hacerlo con los dedos, probar cepillos diferentes o empezar de abajo hacia arriba).

 

-El cabello se vea más opaco que antes. Esto suena un poco duro, pero puede suceder que el cabello que ya está condicionado a los procesos químicos se vea sin vida u opaco con el proceso de la transición, ya que le estamos dando prioridad a nuestro cabello natural. Es por esto que es importante hacernos peinados que asimilen las dos texturas, porque ‘el cómo luce’ el cabello en transición muchas veces desespera y hace que muchas vuelvan a los blowers/alisados sin quererlo así.

 

Esto por mencionar los aspectos físicos, pero también les comparto otro artículo en el que detallamos otros aspectos a considerar de este proceso.

 

¡Ey, no se me asusten! Les mencionamos todo esto para que al momento de vivir por alguna de las cosas que enlistamos no sientan que se acaba el mundo, que están solas o que están haciendo algo mal; sino que descubran que es algo por lo que han pasado muchas y muchos rizados antes de lucir ese pajón impecable que nos inspiró a entrar en este proceso.

Tanto si este es tu primer día o como si tienes algunos meses en transición, puedes volver a este artículo y rectificar que el cuadro no está tan mal como parece. Les garantizo que nada será tan gratificante como ver esos rizos saludables, producto de un cuidado consciente y de tomarnos nuestro tiempo de abrazar esta parte nuestra, que sin darnos cuenta vamos a inspirar a muchas otras chicas que todavía lo andan pensando. También será normal que nos paren en la calle a preguntarnos o que encontremos apoyo en personas que no nos esperamos.

 

Como siempre, se vale compartir esto con cualquiera que ustedes sienten que lo necesite y si tienen alguna duda que no hayamos respondido, nos dejan un comentario.

 

Las quiere,

His