¿Recuerdas cuando tu mamá se dedicaba a peinarte entre sus piernas? ¿Son memorias gratas o… quizás no tanto? Yo era una que disfrutaba de la creatividad de mi mamá en ese aspecto, sobre todo con el resultado final que siempre presumía (al menos impecable los primeros 20 minutos). Mi estilo preferido eran unos buclecitos que eran toda una sensación por aquel entonces (tal vez más adelante me anime a compartirles una foto, jaja). Pero algo que no soportaba era el proceso, que si shampoo en los ojos, el tedio de desenredar el cabello (teniendo en cuenta que para esta niña, al menos, cinco minutos en una posición era ‘mucho con demasiado‘) y luego el estilismo con algún ganchito o cintillo bonito.

 

Si tu niña o niño se parece un tanto a mí en esa época, estos tips te caerán como anillo al dedo a la hora de peinar sus ricitos; como siempre, se vale compartirlo con alguien que entiendas puede necesitarlo:

 

Cambiemos la sintonía

Una de las cosas más bonitas que puedes hacer con tu amor propio es sembrarlo en otras personas; y entre más temprano mejor, ¿no crees? No ha pasado tanto tiempo desde que dejé de ser niña como para que se me olvide lo importante que es nombrar cada parte que integra mi imagen de manera positiva, porque es probable que de esta manera le diga durante toda mi vida, consciente o inconscientemente. Esto va desde mis pies hasta mis rizos.

 

Términos que refuerzan nuestra autoestima y la de nuestras chiquitas: “crespo”, “rizado”, “afro”.

 

Como muchas rizadas, vengo de una ascendencia diversa en la que hay todo tipo de texturas y llevo varias en mi propia cabeza. En un momento le pregunté a mi madre como seguro ya lo ha hecho tu hija ¿Por qué no tengo el cabello como tú? En caso de que seas naturalmente lacia o por preferencia decidas llevarlo así, es bueno que la respuesta que des sea siempre enfatizando lo lindo que es su cabello, lo versátil y divertido que es. ¿Otra técnica que puede ayudar? Mostrarle modelos de familiares o personalidades que tienen el cabello como ella, y que la conectan a esa parte suya.

 

Términos que hacen todo lo contrario: “brillo”, “cacata”, “malo”. Les comparto el vídeo donde hemos hablado un poco más de esto.

 

Seamos prácticas

A la hora de desenredar el cabello de nuestras niñas es importante hacerlo de puntas a raíz y con mucho acondicionador (los tips que hemos dado de cómo elegir uno favorable, también aplican aquí). En cuanto al cepillo o peine seguro te preguntarás, ¿Cuál es el que me garantiza la victoria? Pues aquí tenemos tarea.

 

Cada ricito es un mundo con porosidad, elasticidad y condición distinta, por lo que probando es que descubriremos cuál es el apropiado para nuestra niña. En algunos casos es el de dientes anchos, en otros puede ser el cepillo definidor, por mencionar algunos. Lo ideal en cualquier peinado con el que estilicemos es no apretar demasiado, aun se trate de un moño que es por lo menos en el que una se ve más tentada, ya que puede causar alopecia por tracción y dejar a nuestra hija con calvicie a temprana edad.

 

Además de esto, nuestra despensa está llena de ricos ingredientes con los que podemos jugar y nutrir nuestro cabello, siempre podemos tomar un poco de aceite de oliva, mezclarlo con acondicionador, y ponérnoslo juntas y hacer un día de spa.

 

¡Diviértanse!

Tenemos mucho con qué jugar desde accesorios (que si pañoletas, colitas, cintillos) hasta estilos (suelos, semirecogidos, trenzas). Si recomiendo que trates de variar entre semana o quincena pues nada enseña más que el ejemplo sobre lo versátil que es nuestro cabello.

 

Posdata. Recuerden lo importante que es lavar el cabello con un shampoo sin sulfato.

 

¿Cuál ha sido tu experiencia peinado niños o niñas? ¡Déjalo en un comentario! 😉