Hoy les traemos un ingrediente desde las zonas tropicales de África, uno que se extrae de la nuez de un árbol y que es muy beneficioso tanto para nuestro cabello como nuestra piel por sus cualidades; ya seguro saben de qué les hablo, ¿no? ¡Pues se trata de la manteca de karité!

 

Por fortuna, no tenemos que ir tan lejos para disfrutar de los beneficios de esta mantequilla que sale del árbol de karité; de hecho, podemos conseguirla aquí mismo en Miss Rizos Salón o en cualquier tienda orgánica de confianza.

 

¿Qué es lo que tiene de especial esta manteca?

Como habíamos mencionado anteriormente, su alto contenido de ácidos grasosos proporciona una capa de aceite en la superficie de las hebras del cabello, reduciendo significativamente la cantidad de humedad (agua) que pierde el cabello (es decir, que sellar).

 

Indagando un poco en internet, descubrí que es muy común encontrar los siguientes ácidos grados en su fórmula nutritiva: Omega 3 y 6, ácido palmítico; ácido esteárico; ácido oleico; ácido linolénico y ácido linoleico. También suele contener antioxidantes como los tocoferoles (vitaminas A, C y E) y catequinas (que se presentan en el té verde).

 

Posee otros componentes como alcoholes triterpénicos -con propiedad de reducir la inflamación-, ésteres de ácidos cinámicos -que pueden absorber ligeramente la radiación ultravioleta (UV)-; y lupeol, muy beneficioso para la piel ya que retrasa el envejecimiento, inhibiendo enzimas que degradan las proteínas de esta.

 

¿Cómo podemos usarla a nuestro favor?

 

Hay muchísimas formas en las que podemos aprovecharnos de la manteca de karité, aquí les voy a compartir tres de mis favoritas:

 

Pre-poo o Tratamiento antes del lavado

La puedes aplicar en tu cabello ligeramente húmedo (lo recomiendo humedecido con atomizador) de medio a puntas, en secciones pequeñas o medianas para masajear y que penetre mejor la hebra antes de acostarnos. Luego nos ponemos un gorro plástico y encima nuestro gorrito de satén de manera que el producto se aproveche mejor con el calor generado por nuestra cabeza mientras dormimos.

 

Al día siguiente, retiramos con abundante agua. Puedes hacer esta rutina hasta tres veces por semana si tu cabello es muy seco, y una vez cada dos semanas si tu cabello es muy grasoso.

 

Para subirle la hidratación a tu acondicionador  

Les cuento que podemos mezclar la manteca con nuestro acondicionador, tal cual hacemos con los aceites ¿cómo? Pues la derretimos en un baño de María (esto es, calentándola en agua hirviendo). Cuando veamos que está totalmente líquida entonces lo ponemos con nuestro acondicionador, batimos y usamos como de costumbre. Recomiendo que mezclemos menos de una onza.

 

Si gustas puedes dejarlo en la nevera unos días, pero no es necesario. Desde que lo hagas, estás en libertad de usar la mezcla de una vez, y desde la primera aplicación podemos notar un cabello más suave y manejable.

 

Masajitos para estimular el crecimiento

Para esto, tomamos un poco de la manteca entre nuestros dedos, frotamos para derretirla, y aplicamos con leves masajes en nuestro cuero cabelludo. Este producto ayuda a aliviar problemas como la caspa e irritación.

 

En el cuero cabelludo graso, ayuda a reducir la producción excesiva de aceite por las glándulas de la piel; en el seco, disminuye la descamación debido a la resequedad. Una ventaja de la manteca de karité es que no suele dejar el cabello grasoso, además de que se retira fácilmente con mucha agua.

 

¿Cuál de estos usos le has dado a tu manteca de karité? Si todavía a ninguno, pruébalos y luego cuéntanos qué tal te va. Como siempre, se vale compartir con tus amigas y amigos rizadas 😉