El producto que me ha liberado a mis rizos de varios nudos incómodos – o como yo les digo, difíciles de matar -, el que me mantiene los cabellos hidratados y el que me aseguro de empacar cuando viajo – porque mejor me quedo yo y no el- es el acondicionador. ¿Qué decirles? Desde antes de comenzar a dejarme el cabello natural me casé con este por la facilidad con la que podía recuperar la humectación que perdía después del champú o de algún proceso químico; también porque suaviza la cutícula de mi cabello, nivela el pH, disminuye la estática de mi hebra y hace que en general mi cabello sea más manejable.

 

Entiendo que así como yo me aprovecho de un acondicionador que me pruebe, cada persona con su tipo de cabello puede hacerlo. En la relación que llevo con este producto en particular he descubierto muchas formas de, como decimos en buen dominicano, “rendir” un buen pote de acondicionador, pero también de saber cómo elegirlo según la necesidad que tenga mi cabello en ese momento.

 

Les dejo algunos ‘tips’ que me hay funcionado:

 

Lo primero que hago es sentir

Hay muchos factores estresantes que pueden comprometer la salud de nuestro escondidos en nuestra rutina: como el estilo que luzcamos, el clima, algunos tratamientos o la manipulación para peinar. Lo bueno es que podemos mitigar los efectos de estos factores con un buen acondicionador.

 

Lo primero que hago antes de elegirlo es sentir mi cabello, ¿tiene mucho frizz, está reseco, se quiebra con facilidad? ¿está opaco, grasoso, tal vez un poco debilitado? Todos estos son síntomas importantes, también yo digo que son formas en las que nuestro cabello nos dice ¡ayúdame ahí! Haciéndole caso sabremos también qué debemos de buscar la próxima vez que vayamos de compras porque hay etiquetas específicas para tratar eso que lo afecta.

 

Si gozas de una excelente salud capilar ¡Te felicitamos! Pero si quieres estar aun más segura antes de elegir tu próximo pote de acondicionador, puedes hacerte un breve test de elasticidad. Es simple: solo debes tomar un mechón y halarlo suavemente- sino se estira o se rompe, es probable que necesites un tratamiento que nutra (moisture). Por otro lado si se estira demasiado y no se encoge a su forma natural, proteínas para ti.

 

El orden de los ingredientes altera el resultado

Sobre todo en el caso de un acondicionador. Entre más arriba en la lista esté un determinado ingrediente, más presente está en la fórmula del acondicionador. Dado que nuestro cabello natural tiende a ser más grueso y propenso al frizz, lo ideal es inclinarnos por componentes que hidraten, penentrando nuestra hebra sin “empegotarla” – esto es, como dejarla pesada y algo rígida-.

 

Les comento que a mi cabello en particular le fascinan los acondicionadores que tienen manteca de karité, aceite de coco, miel, y aloe vera. También hay ingredientes de los que no quiere saber, como el aceite mineral; tenemos una lista para ustedes para que los tengan presente.

 

El nivel de resbale

En general, se supone que este producto nos haga la vida más fácil.  Si cuando pasamos el peine de puntas anchas o el cepillo definidor no logramos desenredar después de aplicar el acondicionador, bueno chicas, hay que seguir buscando. Además de ayudarnos a devolver la vitalidad a nuestro cabello, también se supone que nos ayude a estilizar – si no podemos ni pasar nuestros dedos mejor aplicamos mucha agua y no forzamos las cosas -.

 

¿A quién le estoy dando la oportunidad?

Ya después de que una se mete de lleno en esto de los acondicionadores, hasta la marca cuida. Es algo bien particular mío, pero es más fácil que le dé oportunidad a una marca que tiene experiencia con mi tipo de cabello que lo contrario, porque ya hay buenas referencias, usualmente he probado otro producto que no es acondicionador, etc.

Pero no se predispongan; hay muchas sorpresas por ahí aguardándolas.

 

Relación cantidad – costo

Y como dice el dicho, es mejor arroparnos hasta donde nos dé la sábana. Si vemos que nuestro tipo de cabello requiere de mucho acondicionador debemos tomarlo en cuenta a la hora de comprarlo, porque la idea es que una se aproveche del producto y no al reves.

 

Yo me inclino por presentaciones como los Tresemme sin siliconas (silicone free), que contienen bastante.

 

A sinceridad , les confieso que invento mucho una vez le tengo confianza a un acondicionador – por ejemplo, lo mezclo con aceites naturales, permito que se asiente en mi cabello por hasta un día, entre otras cositas -. Estoy segura que ustedes tienen sus experiencias y me encantaría leerlas así que, cuéntenme:

 

¿Qué toman en cuenta al elegir su acondicionador? ¿Cuáles son los ingredientes que les van mejor? ¡Déjenlas en un comentario!