Así que te decidiste a llevar tu cabello al natural. Tal vez fueron las tres horas en Instagram que duraste explorando el hashtag #YoAmoMiPajon, o fue ese mal alisado o tinte que te dejó un poco más calva que de costumbre, o simplemente te cansaste de quemarte esa esquinita de la oreja con blowers y planchas cada semana.

 

Sea cual sea la razón, respiraste hondo, te armaste de valor y fuiste por el gran corte. Ahora eres una ‘chica natural’ (lo que sea que eso signifique). Sin embargo, hay ‘algo’ que no termina de cuadrar. Tu cabello… no se riza como pensabas que lo haría; honestamente aparenta tener voluntad propia, y no hay cantidad de leave in o crema de peinar que le haga replicar ese bonito wash and go que viste en YouTube el otro día. El frizz, el encogimiento y la falta (o exceso) de volumen te están haciendo perder la cabeza.

 

 

En resumidas cuentas, esta vaina es un desastre. Pero, ¿y ahora qué?

 

En ocasiones, las redes sociales nos crean expectativas irrealistas sobre nuestras vidas, o peor aún, nuestra genética. He recibido incontables mensajes de chicas preguntándonos cómo pueden lograr tener una cabellera de una textura completamente opuesta a la que heredaron. Luego de un gran corte es normal tener miedo, confusión, e inclusive arrepentimiento de la decisión tomada. Es parte del proceso de desaprender, para aprender a cuidar una nueva textura, usualmente desconocida ti.

 

Así que antes de que corras otra vez para el salón a que te ‘hagan algo en esa cabeza’, déjame darte tres recomendaciones para vivir con mayor facilidad este nuevo proceso:

 

1. Date tiempo: todo en la vida necesita tiempo. Si ya te decidiste a realizar un gran corte, pero no te sientes cómoda con tu textura, date un par de semanas. Toca tu cabello, pero no con rabia o con resentimiento, sino con curiosidad. ¿Dónde se riza más? ¿Dónde es más reseco? ¿Cómo se siente tu hebra? Cuando comienzas a mirar tu cabello como una extensión de tu cuerpo, que merece ser honrada y respetada, empezarás a entender que amar tu cabello como sale de tu cabeza, es una representación de tu amor propio. Y esto aplica tanto si lo llevas al natural, como alisado, o debajo de extensiones. El amor propio no distingue textura.

 

2. Aléjate de los tintes: sé que sonará un poco contradictorio, considerando que soy una amante del cabello teñido, pero es una de las mejores recomendaciones que puedo darte en este punto. Cuando no conoces ni sabes cómo manejar tu textura, un proceso químico solo va a empeorar las cosas. Corres el riesgo de provocar daño químico; sin contar que los colores tienden a aumentar la resequedad en el cabello, y en la mayoría de los casos requieren un poquito de cuidado adicional. Cuidado que, para una persona nueva en el mundo de los tintes, no es lo más indicado. Recuerda que el gran corte de hoy impacta tus puntas del mañana.

 

3. Tómate un descanso de las redes sociales: esto incluye también los tutoriales de YouTube en los que no te sientas representada y las páginas web donde solo te empujan a comprar un producto tras otro. Varios estudios científicos ya han relacionado el uso de redes sociales con insatisfacción personal. Cuando estás en un proceso de cambio, es salud mental rodearte de personas positivas, y pasar tu tiempo en internet en espacios que te hagan sentir mejor contigo misma. Eso incluye no torturarte con los estilos que tu cabello no es capaz de hacer.

 

Puede que suene medio pendejo, pero, en vez de enfocarte en lo que no tienes ¿porqué no te enfocas en lo que sí tienes? Como esa bella corona de cabello con la que naciste. Es hora de soltar el ‘yo quisiera’, para asumir el ‘yo soy’. No hay prisa. Te esperamos.

Abrazos!

Tasmy