Crédito: Foto tomada de Vogue

 

Estas fueron las palabras que recibió la capitana Deshauna Barber, quien junto a muchas mujeres afrodescendientes sigue en la lucha de poder lucir su cabello natural como lo desea. Y es que en enero de este año -tras una revisión en el código de apariencia en el ejercito de los Estados Unidos- se les prohibió a las mujeres soldados lucir rastras.

 

Es más, de acuerdo con un artículo para la revista Vogue, existe toda una actitud resistente frente al cabello afro; aún cuando este se celebra en diferentes áreas de la sociedad, como se ve comúnmente en las calles o en las alfombras rojas. Barber nos cuenta que las personas que imponen estas regulaciones ignoran el daño que supone alizar continuamente el cabello natural.

 

Dice: “No creo que la gente se de cuenta de que pedirle a alguien con el cabello rizado que lo lleve liso es lo mismo que pedirle a alguien de cabello liso que lo lleve rizado. Al aplicar calor repetidamente al cabello texturizado, ¿adivina qué? ¡Se va a caer!”. Aparte de manejar la presión física y mental como todos los otros miembros del ejército, a ella se le exige llevar un recogido tradicional que muchas veces requiere someterse a tratamientos químicos (alisados) o largas sesiones de estilismo.

 

Sin embargo, no por ello las mujeres soldado se han rendido. El diálogo continúa y se ha aprobado el que lleven su cabello trenzado, eliminando palabras como “desaliñado” para describirlo.

 

¿Qué opinan de esto? ¿Han sufrido discriminación en sus lugares de trabajo? Déjennos un comentario con su opinión al respecto.

 

Para seguir leyendo el artículo, pueden hacerlo debajo. El original está en inglés:

+ New Order: A trailblazing generation of black milirary service woman is embracing the natural hair movement