Este es largo así que busquen el cafecito o el tecito! Me mudé para Santo Domingo. Bueno, volví. Para las que son nuevas, nací aquí, me crié en los EE.UU., vine a RD en el 2009 y me quede por 4 años, me fui a los EE.UU.

 

En el 2013 donde se encuentra mi familia, no aguanté el frío y extrañé demasiado las playas y la isla, y aquí me tienen otra vez. Sé que ya muchas se lo han sospechado por mis últimas publicaciones en los medios sociales, pero aquí lo confirmo. Me lo tenía muy guardadito y aún no se lo he contado a muchas personas cercanas porque todo ha pasado realmente rápido. Yo se que he andado como un trompo estos últimos días, dando vueltas de allá pa’ca y que supuestamente me mudaba a Nueva York. Me sigue encantando NYC, pero me di cuenta que algo me llamaba a que volviera a la República Dominicana y en estos últimos viajes que hice en febrero y abril, me sentía demasiado en casa aquí, y a pesar de todas las cosas que no soporto del país, Quisqueya me hace feliz.

 

Fue muy irónico que mi primera experiencia haya sido el no tener electricidad por casi 12 días! Fue como que si el universo me estuviese diciendo, “tu no querías RD, pues toma errede!” Pero a la vez, y esto lo he aprendido de un libro que estoy leyendo llamado “Don’t Sweat the Small Stuff”, debo ver esta experiencia frustrante y determinar que lecciones me esta tratando de enseñar. De alguna manera u otra esta experiencia me llegó en el momento perfecto ya que no me permitido vivir una etapa de luna de miel y me tiró de una vez a las realidades de vivir en este país. Obviamente fue frustrante estar sin electricidad todo este tiempo, pero esto también me forzó a no hacer ciertas cosas, a estar desconectada, a enfocarme en pequeños proyectos en mi nuevo hogar y a realmente descansar después de todos estos meses dando vueltas. También fui al cine durante los especiales de todos los martes y miércoles de $75 pesos en Cinema Centro frente a Güibia, fui a la noche de Jazz en Dominicana en la Zona Colonial, fui a la pulga y gasté $270 pesos en 10 piezas, fui al mercado, viví la experiencia de Forever21, sembré mi jardín urbano en mi balcón, hice mi #retomissrizos de #todocrudo por 4 días y muchísimas otras cosas más.

 

Por otro lado esta experiencia me permitió experimentar con una protesta pacífica un poco espontanea para poder obtener luz. Yo me propuse que no me iría hoy de Edeeste (la compañía de electricidad) sin que me pusieran la luz. Me llevé mi mochila con revistas, libros, y agua y me sentaría en la sala de espera y pacientemente esperaría y mientras tanto también daría consultas rizadas ya que este inconveniente ha interferido con mi negocio que mayormente funciona en línea. Hice esto obviamente con un poquito de miedo y mi compañera de casa (roommate) me preguntó que miráramos las consecuencias. Lo peor que hubiese pasado es que me pidan que me vaya y si digo que no, un seguridad seguro me iba a sacar.

 

Para hacerles el cuento corto, fui y hable con la gerente y aunque nunca saque el barrio, estaba histérica y alcé la voz y dejé saber que estaba muy molesta, todo con mucho respeto.  Ella me dio las mismas informaciones que me dieron las otras 5 veces que visité Edeeste, “te pondremos la luz hoy o el próximo día.” Yo les dije que no, que la pondrán hoy y que no me iré hasta que la pongan. Le informé que me quedaría allí trabajando. Así mismo lo hice, regué todas mis revistas y libros y agua en una mesita, me puse cómoda y en 1 hora me pusieron la luz. Lo hicieron porque insistí y porque realmente le era incómodo verme ocupando espacio y literalmente poniendo mi oficina en su sucursal. Si no hubiese insistido, no tuviese electricidad ahora mismo. Pero ya, con esto concluyo mis crónicas eléctricas.

 

Me mude con unas de mis mejores amigas quien ya vivía aquí en la isla, en un apartamento muy cómodo y acogedor. Estoy increíblemente feliz de hacer de este espacio un hogar donde reciba a mis amistades y familiares, donde cocine comidas ricas, y donde pueda crear nuevas historias y recuerdos.  Los últimos casi 4 meses los pase durmiendo en muebles de amistades, y aunque me siento increíblemente agradecida a ellos, no se imaginan como me siento de por fin tener mi ropa colgada en un closet y no vivir de una maleta, de por fin dormir en una cama mía  y de poder decorar y cocinar en mi cocina.

 

Ayer fui a Ikea a comprar algunas cosas para mi apartamento e iba con los ojos aguados porque me decía, “cónchale, aquí voy a comenzar otra vez, a comprar cosas que ya había comprado cuando vivía aquí.” Pero luego me secaba los ojos y daba gracias a Dios por tener la oportunidad y el privilegio de nuevos comienzos. Por tener las posibilidades de volver a comprar algo, y de volver a empezar.

 

Se que muchas quizás se preguntan que quien me patrocina! Yo misma siempre me he patrocinado estos cambios. Aprendí de mis abuelas a ser muy ahorrativa y soy de las que prefiere hacer cena en casa antes de gastar un dineral cenando fuera siempre, compro casi todo en oferta y soy muy trabajadora.

 

Quise volver a esta bella isla y darle a ella y a mi otra oportunidad juntas. Será mi primera vez aquí soltera ya que duré esos cuatro años aquí enamorada con un chico que sigue siendo especial aunque ya no estemos juntos. Será mi primera vez en la isla sin un trabajo que me consuma hasta 60 horas por semana, aunque sigo amando esa labor que hice con temas de salud sexual y reproductiva en comunidades marginadas.  Será mi primera vez haciendo algo que me trae mucha felicidad que es el desarrollo de comunidades a través de Miss Rizos y de otras ideas que tengo por ahí.

 

Les cuento todo esto porque muchas veces conocemos a personas exitosas y nunca nos enteramos de sus procesos, de sus luchas, de las decisiones difíciles que tuvieron que hacer, o de cuantas veces tuvieron que caerse, llorar y luego empezar otra vez. Yo me he convertido en una experta en el acto de “empezar” y si me tengo que mudar a China para lograr lo que quiero, así lo haré.  Yo se que las cosas no siempre serán fáciles aquí. Tendré muchos desafíos y estoy lista para enfrentarlos. Y si las cosas no funcionan, buscaré otro lugar, cálido por supuesto! Aunque tengo otros miedos, no tengo miedo al fracaso!

 

Yo seguiré viajando y dando vueltas como un trompo, porque eso es lo que me hace feliz, pero por lo menos tendré una base solida donde tenga mis cosas y donde pueda decir que es mi casa, mi hogar. Estoy que no veo por hacerles la visita a las lectoras de Centro y Sur América. De pasarme unos meses en Europa y de viajar toda la República Dominicana.  Yo pueda que sea una nómada, pero soy una nómada moderna quien necesita su casita en algún lado!

 

Gracias por acompañarme en todo esto chicas! Leo sus mensajes que inspiran a darle con más ganas a este proyecto! Tenemos mucho trabajo por hacer, pero tengo las pilas más que puestas! Las quiero!

 

 

Abrazotes!

Carolina