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Bibijagua, 2009

 

Hoy tuve uno de esos días increíblemente largos en el trabajo, pero uno de esos días donde te sientes agradecida de lo que haces y de las personas que entran a tu vida día a día. La gente que pensamos que no “piensan”, saben más de lo que imaginamos si simplemente los escuchamos.

 

Hoy en una situación media tensa rompí el hielo diciéndole a un grupo de personas que yo era una greñua, ellos se echaron a reír.

 

Por otro lado, tuve una experiencia súper interesante con un taxista hoy. Cuando me monte el taxista me dijo que le gustaba el estilo de mi cabello. Yo le dije que muchas gracias pero que no era un estilo, que era como salía mi cabello de mi cabeza y que en realidad no le hice nada para que estuvieran así. Dije la verdad, esta mañana fue una de esas donde solo le puse leave-in de Jane Carter Solutions y mi mantequilla de mango y ya, no twists no nada.

 

El luego me dijo que esta bien, que el no le llamara un estilo pero que me queda muy bien mi “peinado.” Me dijo que si el fuera mi esposo se ahorrara 1,000 pesos semanal porque su esposa va al salón 2 veces por semana. Me dijo que eso seria 4,000 pesos al mes y 48,000 pesos al año. No van a creer lo que hizo después. Me dijo que si yo hubiese sido la esposa de su papa quien lleva 54 años de casado con su mama, le hubiese ahorrado mucho dinero. El taxista saco su celular para usar la calculadora!!! En voz alta dijo, “Bueno, 54 por 12 y luego eso por 4,000, son 2, 592,000, Dios mío, ni cuanto cualto!”

 

Como se imaginaran, yo estaba muerta de la riza. La conversación fue muy cómica y me pareció interesante como le gusto mi cabello no solo porque se “veía bien”, pero porque le ahorraría dinero. ¡Que fuerte!